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Los informes del IPCC señalan al sur de Europa y la cuenca del Mediterráneo como las zonas más expuestas a los impactos derivados de la crisis climática, por lo que para España ésta es una cuestión esencial: sin una adecuada acción en materia de mitigación, las capacidades adaptativas se verán irremediablemente desbordadas.

De acuerdo al artículo 7 del mencionado Acuerdo de París, el Gobierno español a desarrollado el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2021-2030 que se define como un instrumento de planificación básico para promover la acción coordinada frente a los efectos del cambio climático en España. Para ello el plan define objetivos, criterios, ámbitos de trabajo y líneas de acción para fomentar la adaptación y la resiliencia frente al cambio del clima. Su elaboración es el resultado de un proceso colectivo de análisis, reflexión y participación pública y empieza diciendo:

«El Plan Nacional de Adaptación cumple el objetivo fundamental de dar cumplimiento y desarrollar -a nivel de Estado español- los compromisos que nuestro país ha adquirido en el contexto internacional de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) cuyo artículo 4.1(b) establece que las Partes deberán formular, aplicar, publicar y actualizar regularmente programas nacionales y, según proceda, regionales, que contengan (…) medidas para facilitar la adaptación adecuada al cambio climático».

El Plan coordinado por de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) en sí no tiene objetivos establecidos y no aporta soluciones, si  no que se pretende integrar todos los proyectos e iniciativas encaminados a lograr una adaptación al cambio climático en España, en los distintos sectores, sistemas, ámbitos y niveles, buscando de forma activa la interacción entre todos ellos con el fin de que puedan beneficiarse mutuamente de los resultados que se vayan alcanzando. De esta manera se creará una base de datos estructurada a la que podrán acceder las partes interesadas para desarrollar sus propias estrategias.

El papel de  la OECC consiste en promover la generación de datos, herramientas e información relevantes para el desarrollo de cada evaluación de impactos y facilitar los procesos participativos.

Es decir, que la razón de ser de este plan, es que las estrategias de mitigación por si solos no pueden solucionar los problemas ambientales, se necesita de una previsión, de unos datos, de contestar a ciertas preguntas, para después si, poder desarrollar estrategias adecuadas.

Preguntas como estas:

  • ¿Cuáles son los impactos clave del cambio climático a largo plazo?
  • ¿Hasta qué punto la adaptación puede reducir los efectos negativos del vulnerabilidad e cambio climático?
  • ¿Qué puede hacer un país o comunidad para adaptarse al cambio climático?
  • ¿Cómo pueden desarrollarse y evaluarse mejor las políticas de adaptación?

 

De las lineas de trabajo que comprende el PNACC, El Proyecto Circular Humus-Spain puede jugar su rol de actuación en varias de ellas, veamos como:

Agricultura: La mejor enmienda orgánica para la nueva y creciente agricultura de conservación, agricultura de precisión, y agricultura ecológica es el humus de lombriz, que será el subproducto obtenido como resultado del reciclaje de los biorresiduos recogidos por la planta de reciclaje. El uso de estas enmiendas en sustitución de fertilización química, está en concordancia con el objetivo del Gran Pacto Verde Europeo, de alcanzar una superficie agrícola ecológica de al menos el 25% para el 2030.

Áreas costeras: Aunque aparentemente no tendría relación con la actividad del proyecto, en realidad si lo está. Uno de los problemas actuales al que se están enfrentando las zonas costeras es el de la invasión de algas invasoras asiáticas. Además de los problemas que causa en el equilibrio del ecosistema marino, su retirada y acumulación también supone un problema por la emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) y de mal olor. Tratando este biorresiduo en las ECOpilas de la planta de reciclaje del proyecto, se podrán reciclar para valorizarlo y convertirlo en un rico biofertilizante que puede utilizarse para la fertilización de suelos agrícolas.

 

 

Ciudad, urbanismo y vivienda: no cabe duda de que las ciudades se están transformando en lugares más sostenibles y sensibles con la naturaleza. La llamada agricultura urbana es toda una tendencia y cada vez encontramos más huertos urbanos. El humus producido en la planta de reciclaje puede ser utilizado como fertilizante en los espacios verdes de las ciudades. La ventaja principal con respecto a otros tipos de fertilizantes es su gran capacidad de retención hídrica, lo que constituye un gran ahorro en agua.

Por otro lado, recientemente se ha publicado un reporte científico sobre las ventajas a nivel de salud que constituye abonar los parques y jardines urbanos con humus. Su contenido de calidad en microbiota que combate los patógenos del suelo, lo hace más seguro cuando se entra en contacto con este.

 

 

Protección de la salud: uno de los retos a nivel mundial es el de poder abastecer de alimentos a su creciente población y hacerlo de una forma segura. Para ello se necesitará una mayor capacidad de fertilización orgánica en detrimento de la química. Suelos más sanos y productivos abonados con humus, podrán hacer crecer unas mejores y mayores cosechas.

 

 

Conservación biodiversidad: La recuperación de suelos empobrecidos resulta de vital importancia para la conservación y expansión de la biodiversidad terrestre. La biorremediación de suelos se ha posicionado como la mejor estrategia para afrontar este cometido. El uso de Materia orgánica, de compost y de vermicompost para limpiar biorresiduos y recuperar superficie de suelo está creciendo exponencialmente por los óptimos resultados que se están obteniendo en aquellos lugares donde se emplean. La planta de BIOreciclaje que propone el proyecto, podrá suministrar grandes cantidades de estos compuestos orgánicos obtenidos como resultado del proceso de ECOreciclado, a empresas dedicadas a la recuperación de ecosistemas.

 

 

Suelos y desertificación: de todas estas lineas de actuación, es en la del suelo donde el Proyecto Humus-Spain juega su mayor papel.

Una parte importante de la superficie del territorio español está amenazada actualmente por procesos de desertificación, especialmente como consecuencia de los incendios forestales y de la pérdida de fertilidad en suelos de regadío por salinización y erosión. Las proyecciones del cambio climático señalan un incremento de dichos problemas de forma generalizada y, especialmente, en la España de clima mediterráneo seco y semiárido.

Uno de los componentes esenciales de la fertilidad natural de los suelos es su contenido en carbono orgánico. Con el cambio climático el contenido en carbono de los suelos españoles disminuirá, lo cual afectará de forma negativa a las propiedades físicas, químicas y biológicas de los mismos.

Una de las estrategias para luchar contra la desertificación y el cambio climático es el aporte de Materia Orgánica (MO) al suelo para cambiar su estructura y perfil isohúmico. Suelos ricos en MO son suelos vivos capaces de retener agua y de capturar carbono para sustentar una mayor y mejor vegetación.

 

 

El perfil isohúmico, será la variable a la que más atención habrá que prestar en la biorrecuperación de suelos en la lucha contra la desertificación.

-Alberto Pérez-