Gestor de residuos

Los gestores de residuos se encargan del proceso integral de la manipulación de desechos o de alguna de sus fases. Este procedimiento tiene como objeto dar un destino adecuado a los materiales residuales que se generan en las actividades industriales.

La gestión integral consta de las siguientes fases:

  • Recolección de los residuos en el sitio de generación.
  • Transporte en unidades y contenedores especiales para tal fin.
  • Descarga y almacenamiento en instalaciones certificadas.
  • Reciclaje de aquellos materiales que puedan ser reutilizados en otras actividades.
  • Eliminación de la fracción no recuperable.

Desde hace unos años está regulada la figura de gestores de residuos para dar un carácter de mayor profesionalismo a esta actividad, porque muchas de las actividades vinculadas a la manipulación de los desechos se realizaban al margen de la ley, lo que no garantiza que se le diera el destino más adecuado a estos materiales.

¿El gestor de residuos tiene que estar autorizado?

Si. La empresa que contrate a un gestor de residuos autorizado además cederá la responsabilidad sobre esos residuos al gestor, cosa que no sucede si el gestor no está autorizado. Si el residuo se entrega a un gestor no autorizado el productor sigue manteniendo la responsabilidad sobre esos residuos.

Tipos de gestores de residuos

Existen dos grandes grupos de gestores de residuos:

  • Los que están sujetos al régimen de comunicación previa al inicio de su actividad. Dentro de este grupo, se cuentan aquellos transportistas que tienen un carácter profesional, así como los agentes y los negociantes.
  • Los que están sujetos a la autorización previa al inicio de su actividad, como por ejemplo, todas las personas físicas o jurídicas que desarrollan operaciones de tratamiento de residuos, así como las instalaciones donde se realizan.

Es importante señalar que la legislación vigente contempla que ambos grupos tienen la obligación de comunicar al órgano ambiental competente qué tipo de residuos va a gestionar.

En ambos casos, el gestor de residuos recibirá la debida autorización según el material o los materiales que vaya a manipular, ya que solo podrá operar con los residuos que haya comunicado previamente.

Trazabilidad

La trazabilidad de los residuos son los procedimientos que permiten saber de dónde viene, qué recorrido ha hecho y los puntos por los que ha pasado a lo largo del proceso de gestión.

Esta es una de las funciones principales del gestor de residuos, documentar cada uno de los pasos que da un residuo desde su recogida en origen hasta el destino final.

Sistemas de gestión

Los Sistemas Integrados de Gestión (SIG) son entidades sin ánimo de lucro que permiten a los productores cumplir con sus obligaciones ante el principio de “quien contamina paga”, organizando los sistemas de recogida de residuos específicos, y financiando a las entidades locales cuando son ellas las que recogen estos residuos.

La irrupción en el panorama legislativo de los Sistemas Integrados de Gestión de Residuos ha tenido una importante incidencia sobre la tradicional gestión de los municipios y demás entidades locales en España en materia de residuos urbanos, convirtiéndolos con el paso del tiempo en el sistema-modelo para la gestión y garantía de recuperación o reciclado de los residuos.

Este es el modelo más elegido por las empresas y entidades para la gestión de residuos, como es el caso de SIGFITO dedicados a la recogida de plástico agrario.

 

Modelo alternativo:

La Ley de residuos prevé también que se pueda organizar un sistema similar, pero del ámbito territorial que corresponda, con carácter de “sistema propio de gestión”. Se lleva a cabo mediante la celebración de acuerdos voluntarios aprobados o autorizados por las Administraciones Públicas competentes, o mediante convenios de colaboración con éstas, como es el caso de CICLOAGRO en Andalucía, con los plásticos agrícolas.

¿Dónde termina la responsabilidad del gestor de residuos?

La responsabilidad de los productores u otros poseedores iniciales de residuos domésticos y comerciales, concluye, cuando los hayan entregado en los términos previstos en las ordenanzas locales y en el resto de la normativa aplicable.

 

La estrategia de la Materia Orgánica de Suelo (MOS)

La estrategia de la Materia Orgánica de Suelo (MOS)

Baldock y Skjemstad (1999) definieron la materia orgánica del suelo (MOS) como todos los materiales orgánicos que se encuentran en los suelos independientemente de su origen o estado de descomposición.

En general, se acepta que la Materia Orgánica del Suelo (M.O.S) contiene un 58% de carbono orgánico. De entre todos los factores que influyen en el equilibrio recepción-emisión de C, la presencia de materia orgánica es el que mayor influencia tiene, y es sobre este factor donde mayormente podemos intervenir disminuyendo o aumentando su cantidad en el suelo para intervenir en el equilibrio de entrada-salida de carbono.

La MOS es uno de los depósitos de C más estables en los ecosistemas terrestres, sus cambios suelen ser pequeños en comparación con la mayoría de los otros depósitos (esto es debido a su lenta degradación). Su mayor o menor presencia depende de las condiciones del propio suelo como son su pH, estructura, temperatura o capacidad de intercambio catiónico. De todas estas variables, la de la temperatura resulta ser la más influyente, una variable sobre la que no podemos actuar a corto plazo, si a largo plazo si conseguimos mitigar el calentamiento global.

A mayor temperatura la descomposición de la materia orgánica en el suelo (MOS) será más rápida debido a un aumento térmico de la actividad microbiana. Se estima que, en promedio, por cada aumento de temperatura de 1ºC la pérdida de carbono orgánico en el suelo puede ser del 6-7 %, valor que puede aumentar o disminuir según sea el cambio en la precipitación y también según las características propias del suelo y sus usos.

Esto como ya hemos mencionado acelera la liberación de CO2 y CH4 a la atmósfera a través del aumento de la respiración del suelo. Sin embargo, unas altas temperaturas también estimulan niveles más altos de crecimiento de las plantas, lo que por otra parte aumentaría el secuestro de carbono, es decir, el suelo terminaría comportándose cono un sumidero.

 

Sobre las otras variables si podemos actuar a corto plazo, y de todas las estrategias llevadas a cabo para que un suelo se comporte como un sumidero, a quedado claro que la más efectiva es la de cambiar su estructura  para favorecer los procesos de «humificación» derivados de la degradación de la MOS que forman los compuestos orgánicos estabilizados. Es por ello que se ha introducido el término índice o grado de humificación de un suelo.

«El perfil ISOHÚMICO de un suelo, es la variable que más va a contribuir a la formación de sumideros de carbono, y no hay mejor enmienda para conseguir un buen perfil que el aporte de materia orgánica en forma de humus».

Alberto Pérez, Humus-Spain

 

¿Pero… que capacidad de secuestro tienen los suelos si manejamos su contenido en MO?

Si podemos intervenir en la capacidad de un suelo para secuestrar carbono, habría que preguntarse la capacidad de estos para retener enormes cantidades de carbono atmosférico para luchar contra el cambio climático. Conociendo la respuesta podríamos conocer el potencial para revertir el movimiento neto de CO2 a la atmósfera a través de una mejor gestión de las plantas y el suelo. Es decir mediante la creación de sumideros.

Globalmente y a modo de ejemplo, Rattan Lal, el director del Centro de Manejo y Secuestro de Carbono de la Universidad de Ohio, calculó que el suelo tiene el potencial de capturar carbón a una tasa de entre 0,9 y 2,6 gigatoneladas al año. Esta es una pequeña parte de las aproximadamente 10 gigatoneladas de emisiones anuales de CO₂. Esta cifra coincide con fuentes de la FAO que ha estimado que los suelos son capaces de secuestrar alrededor de 20 Pg en 25 años, más del 10 % de las emisiones antropogénicas.

Primeramente hay que tener en cuenta que el secuestro de carbono por parte del suelo tiene un potencial finito, por lo que hay que maximizar las posibilidades de secuestro de cada suelo a través de prácticas agrarias teniendo en cuenta factores como la Eficacia en la Conversión del Carbono -ECC- , la respiración basal (actividad microbiana), el coeficiente de mineralización (porcentaje del carbono disponible que se mineraliza), o el tiempo de mineralización (cuanto tarda en mineralizarse.

Además de estas variables, la ECC depende de la calidad, variedad y cantidad de la propia comunidad microbiana degradadora (consorcios microbianos)Efectivamente, los microorganismos consumen primero los sustratos más lábiles (fáciles de digerir), de tal manera que a medida que pasa el tiempo, en el suelo va quedando el material más recalcitrante (más difícil de digerir). Por ejemplo, los exoesqueletos de algunos animales se descomponen más rápidamente que las plantas, y las hojas más rápidamente que la madera, a su vez, las hojas de vegetación caduca tienen una tasa de descomposición mayor que las de hoja perenne. Entonces a medida que transcurre el tiempo, la tasa de descomposición disminuye y con ella la ECC.

 

 

La clave está en la Rizodisposición

Como ya sabemos es en torno a las raíces de las plantas donde se acumula mayormente la Materia Orgánica del Suelo (MOS),y también sabemos que esto es así porque entre el 40-60% de los carbohidratos que se producen a través de la fotosíntesis se depositan en el suelo a través de los exudados de las raíces. A su vez estos exudados mueren tras explorar el terreno y se depositan creando más MO. Este fenómeno se conoce como Rizodisposición. Entonces es en torno a estas raíces y raicillas donde tendremos que buscar esa cantidad y calidad microbiana.

El resultado de una investigación llevada a cabo por la UBA (Universidad de Buenos Aires junto con INTA) reveló que la rizodeposición aportó hasta un 46% de la materia orgánica asociada a la parte mineral del suelo, que es la más estable, mientras que las raíces y la parte aérea aportaron a esa fracción sólo 9% y 7%, respectivamente. Este trabajo demuestra, por primera vez, la importancia de la rizodeposición para los suelos y los ecosistemas.

De entre todos los microorganismos que podemos encontrar, una determinada clase adquieren especial relevancia, son los hongos micorrízicos (se les considera el estómago externo de las plantas) que liberan una sustancia pegajosa a base de carbono llamada glomalina. Esta sustancia pega las micropartículas del suelo formando una especie de pelotas, estos son los micro y macro agregados del suelo que le dan la estructura ideal para la aireación.

Cuando la simbiosis micorriza-raíz funciona eficazmente, el 20-60% del carbono fijado en las hojas verdes se puede canalizar directamente a las redes miceliales del suelo, donde una parte se combina con nitrógeno fijado biológicamente y se convierte en compuestos húmicos estables que mejoran la estructura del suelo, la porosidad, la capacidad de intercambio catiónico y el crecimiento de las plantas. Cuanto más profundo en el perfil del suelo ocurra esto, mejor.

Ahora pues ya conocemos que los exudados de raíces vegetales , contribuyen a fijar el carbono en el suelo en mayor medida en que lo hace la propia biomasa sobre el suelo. El problema surge cuando la «colonización micorrízica» es baja debido a la aplicación de grandes cantidades nitrógeno inorgánico (fertilización química); que como se ha señalado convierten a las micorrizas en inactivas.

Un estudio conjunto de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), el INTA, el CONICET y las universidades de Mar del Plata y de Stanford afirma esto último al revelar el rol crucial que juegan las raíces, a través de sus exudados, en la producción de la materia orgánica de los suelos. 

 

“Ahora se sabe que si queremos generar materia orgánica en el suelo, de alguna manera debemos contar con plantas que produzcan mucha rizodeposición. Y ese es un rasgo que hay que empezar a medir en las plantas. Claramente, la meta es que haya más raíces activas rizodeponiendo al suelo”.

Tradicionalmente se creía que eran las raíces muertas  y los tejidos vegetales depositados en el suelo (humus) los que formaban la materia orgánica, sin embargo este estudio confirma que es la relación simbiótica entre plantas y microorganismos la que mantiene este sistema por el que las plantas generan raíces y al mismo tiempo exudan compuestos hacia fuera, hacia la tierra. Son compuestos sencillos, azucarados, ‘ricos’ para los hongos y las bacterias del suelo, y cuando éstos ‘comen’, a su vez liberan al medio nutrientes inorgánicos que las plantas absorben y usan para vivir”.

Gervasio Piñeiro -Investigador del estudio-

 

 

La relación Carbono – Nitrógeno – Oxigeno

Para entender la capacidad de secuestro de un suelo, hay que entender las interrelaciones entre el carbono y otros elementos. A medida que mejoran los niveles de carbono del suelo, la estructura de este mejora y las condiciones para la fijación biológica asociativa de N también mejorancreando un circuito de retroalimentación positiva con altas tasas de intercambio gaseoso C/N.

En cambio cuando el carbono del suelo escasea, las poblaciones de hongos beneficiosas disminuyen, la estabilidad de los agregados también disminuye y la estructura resultante limita el intercambio gaseoso  C/N reduciendo la fijación biológica de nitrógeno por las bacterias de vida libre y, por tanto, la estabilización del carbono.

Efectivamente, Los suelos con un alto contenido en nitrógeno son pobres en carbono, elemento esencial que actúa como regulador de macro y micronutrientes. La alta presencia de nitrógeno inhibe la actividad microbiana y por lo tanto no se forma la manta orgánica –humus- de forma natural. El resultado es que los suelos no pueden fijar C02 que escapa a la atmósfera.

No debemos olvidarnos del otro gas que intervienen en la ecuación final: el elemento más importante para el vigor y la resistencia de los cultivos no es el N, P ni K. El gas que da vida a los microbios, las plantas, los animales y los seres humanos es el oxígeno. Un suelo poroso facilita la oxigenación y por lo tanto el crecimiento microbiano.

Interviniendo en este trío de intercambio gaseoso C-N-O podremos incrementar el porcentaje de MO que se convierte en C (Eficiencia de Conversión del Carbono). La mala noticia es que los hongos beneficiosos responsables del almacenamiento estable de carbono, lamentablemente faltan en nuestros suelos. Los hemos matado con los «cidas»: fungicidas, herbicidas, nematicidas, también con labranza excesiva, y con largos periodos de barbecho y fertilizantes ácidos / salinos. Los hongos micorrízicos responsables de la porosidad del suelo, han sido diezmados hasta el punto de que solo queda el 10%.

Luego la estrategia definitiva es hacer crecer estos hongos en nuestros suelos de manera desesperada, y para ello tenemos que crear las condiciones adecuadas en el suelo para que este intercambio gaseoso C/N se refuerce en el suelo.

Conoce más sobre las Micorrizas

 

«¿Se imaginan que hubiera un proceso que pudiera eliminar el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, reemplazarlo con oxígeno vivificante, soportar un robusto microbioma del suelo, regenerar la capa superior del suelo, mejorar la densidad de nutrientes de los alimentos, restaurar el equilibrio hídrico en el paisaje y aumentar la rentabilidad de la agricultura?»

Aportar Materia Orgánica (MO) en forma de humus al suelo es la forma más efectiva y sostenible de intervenir en los suelos para crear en ellos las condiciones físicas y estructurales idóneas que favorezcan la oxigenación, la formación de la RIZOSFERA y del PERFIL ISOHÚMICO, lo que a su vez, favorecerá la presencia de unos consorcios microbianos más abundantes y de más calidad. Es decir «crear una fuerza de trabajo microbiana efectiva que trabaje 24/7 en pos de incrementar el COS». Este es uno de los objetivos del Proyecto Circular Humus-Spain.

 

Estrategia a corto plazo: Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC)

Después de su fase de consulta, el Consejo de Ministros, en su reunión del día 16 de marzo de 2021, ha aprobado el acuerdo por el que se adopta la versión final del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC).

El PNIC es una estrategia con horizonte 2030, por lo tanto de corto-medio plazo y se complementa con la estrategia a largo plazo 2050 (ELP 2050).

Los objetivos recogidos en el PNIEC están alineados con el aumento de ambición que ha fijado el Consejo Europeo de 10 y 11 de diciembre de 2020, en el que se acordó un objetivo a 2030 de reducción de emisiones de la Unión Europea de, al menos, un 55 % respecto a los niveles de 1990, aumentando así la expectativa de reducción pactada en el acuerdo de París que era de un 20%.

La estrategia tiene una visión holística que afecta a todos los sectores industriales para alcanzar sus objetivos, entre los que esta reducir la dependencia energética de España del exterior mediante medidas adicionales de eficiencia energética. Su puesta en marcha supone una oportunidad para mejorar toda la cadena de valor de la industria, así como para generar nichos de negocio.

A cada uno de estos sectores se les ha asignado una cuota de recorte de emisiones, los sectores de gestión de residuos, agricultura y ganadería, y gases fluorados que forman el grupo de difusos no energéticos contribuirán con una reducción respecto a sus niveles en 2005 de aproximadamente el 28%, 18% y 33% respectivamente.

 

Sectores difusos:

Las emisiones de los sectores difusos en 2050 representan dos terceras partes de las emisiones totales de la economía española en 2050 de acuerdo con el MITECO.

Dentro de las emisiones difusas, las no energéticas presentan características muy especiales que hacen difícil su mitigación. Esto es debido a que las actuaciones en estos sectores bien tienen impacto únicamente en el largo plazo, bien requieren de una transformación profunda de las tecnologías o bien actualmente no se conocen tecnologías ni procedimientos que sean capaces de reducir sensiblemente sus emisiones en un periodo inferior de tiempo.

Aquí el proyecto adquiere fuerza ya que la solución que propone está basada en biotecnología y no requiere de grandes inversiones para su puesta en marcha. Si bien no puede llegar a procesar tan altos volúmenes de bioresiduos, si lo hace de manera sostenible. Es una Solución basada en la Naturaleza (SbN).

El texto dice lo siguiente: se potenciará la implementación de tecnologías ya maduras o que ya están en fase avanzada en la actualidad como: el compostaje, la digestión anaerobia y la captación de biogás (con o sin upgrading)…

 

De todas las medidas propuestas, vamos a ver donde encaja la actividad de la planta de reciclaje que propone el Proyecto Circular:

 a.2. Ajuste del aporte de nitrógeno a las necesidades del cultivo. La medida propuesta consiste en la elaboración de un plan de fertilización que tenga en cuenta las necesidades del cultivo, de tal manera que se utilicen fertilizantes orgánicos e inorgánicos en las dosis y momentos adecuados. Además, se fomentará el uso de estiércoles y purines de manera racional, lo que se encuadra dentro de la Estrategia de Economía Circular, al incluirlos de nuevo en la cadena de producción.

Por lo tanto el aporte indiscriminado de estiércol al suelo se acabó. El uso de estiércoles como abono se tendrá que justificar en los cuadernos de campo dentro de los ECO-esquemas de la nueva PAC.

Entregando ese estiércol a la planta de reciclaje propuesta por el Proyecto, se valorizarán esos residuos en una enmienda orgánica mucho más rica en nitrógeno y más equilibrada en nutrientes para el suelo y los cultivos.

a.3. Vaciado frecuente de purín en alojamientos de porcino. La medida consiste en el vaciado frecuente de los fosos situados por debajo de los lugares de confinamiento en las instalaciones de porcino. Se considera vaciado frecuente aquel que se realiza al menos una vez al mes. La técnica de referencia consiste en el vaciado de los fosos al final de la fase o cuándo están llenos. Este vaciado frecuente reduce las emisiones de NH3, CH4 y N2O. Estas mejoras en el manejo de los purines y estiércoles en los alojamientos para las diferentes categorías animales de porcino y bovino, dan lugar a una reducción de las emisiones producidas en el interior de los alojamientos.

El purín desalojado puede entregarse al centro de tratamiento de residuos que propone el proyecto, para ser ECO-reciclado y convertido en compost que vuelve al suelo para cerrar el círculo. Al tratarse el residuo desde el primer momento, se evitan acumulaciones y emisiones de GEI.

 

a.6. Fabricación de compost a partir de la fracción sólida del purín. La medida propuesta es la fabricación de abono orgánico (compost) a partir de deyecciones de porcino y bovino en zonas de alta concentración ganadera. En el compostaje, la acción de las bacterias aeróbicas oxida el nitrógeno amoniacal, con lo que se reducen las emisiones de NH3. Además, este proceso permite la estabilización de los residuos mediante una fermentación aerobia que genera CO2 (que no se tiene en cuenta en el balance final, ya que proviene de biomasa) y pequeñas cantidades de CH4 y N2O, en comparación con otras técnicas que generan más GEI.

Esto es justamente lo que propone el proyecto, entregando el purín sólido a la planta de reciclaje en vez de almacenarlo, se reduce de manera considerable la emisión de GEI.

El compost producido es una enmienda orgánica que mejora la fertilidad y características del suelo ayuda a fijar el carbono en el mismo.

a.9. Utilización de restos de poda de cultivos leñosos como biomasa. Se considera fundamentalmente el olivar y el viñedo, por la mayor superficie de cultivo y poda, en tamaño y volumen, que origina. Se utilizarán para la mejora del carbono orgánico de suelo, o para uso como biomasa.

La planta de reciclaje de bioresiduo  puede actuar como receptor de este tipo de residuo para efectivamente añadirlo a las ECOopilas donde se están compostando los biorresiduos, y de esta manera reciclarlo de forma ecológica en biomasa.

 

Accede aquí al documento completo del PNIEC

 

Plan Nacional para el Control de la Contaminación Atmosférica

Dentro de este programa se incluye el Plan Nacional para el Control de la Contaminación Atmósferica -PNCCA- para que España pueda cumplir así con la obligación establecida en la Directiva de Techos Nacionales de Emisión.

Son unas medidas que se complementan con las descritas anteriormente y encaminadas a la mejora de la calidad del aire. Con su puesta en marcha se pretende recortar significativamente las emisiones de sustancias consideradas peligrosas para la salud como el dióxido de azufre (SO2), los de óxidos de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles no metánicos (COVNM, amoníaco (NH3) y partículas finas (PM 2,5).

El PNCCA plantea un total de 57 medidas que están agrupadas por sectores de actividad en 8 paquetes sectoriales (mix energético, transporte, industria, eficiencia energética en industria manufacturera y en el sector residencial y comercial, generación y gestión de residuos, agricultura y ganadería) y 5 destinados a mejorar la situación a futuro de los compuestos orgánicos volátiles.

Entre las medidas contempladas para el sector agrario están la fertilización eficiente y la reducción de las emisiones de amoníaco en el sector ganadero.

 

Accede aquí al documento completo del PNCAA

 

Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo 2050

Iniciativa internacional S.O.S SOIL

Iniciativa internacional S.O.S SOIL